Marta Quintana, mi arpista de cabecera

  —- Mira,  Yoko Hanna… ¡Ponte a freír angulas una a una y deja de tocar el arpa de una vez!

Yoko Hanna era mi pequeña vecina japonesa y arpista muy reconocida de la Orquesta Nacional. Tocaba día y noche en su apartamento de al lado, en mis días madrileños de Vallehermoso.

Te confieso que, entre las angulas que se llevaban del Miño los nipones y la insistencia con que sonaba el arpa deYoko Hanna, llegué a ignorar la tremenda dulzura de mi vecina y su virtuosa manera de rasgar el instrumento.

¿Quién me iba a decir a mí que, luego, como música de cabecera, iba a tener un CD de dos arpistas folk gallegas?

Porque “Sete Saias”, Marta Quintana y Clara Pino, fueron y son mis arpistas de compañía, incluso cuando escribo cosas serias.

Dejo a Clara al margen, por esta semana, porque me cuentan que Marta está a punto de lanzar, si no lo hizo ya, un trabajo suyo, personal, en solitario y al parecer magnífico.

Desde luego si, como me dicen sus valedores, supera a “Sete Saias”, Marta atravesará fronteras al igual que lo hacen ya importantes mujeres de nuestra música.

—- A mí me encantan las chicas guapas y cultas…

Esta es frase que siempre escuché a mi amigo el buen pintor Carlos Vello, cuando estaba dispuesto a hacerle un retrato a plumilla a alguna  mis amigas. Y es aplicable a Marta Quintana.

Es que, verás; si te detienes a leer con calma la letra grande de su biografía, esta mujer es eso. Guapa y culta. Y también muy original por lo que yo escuché suyo hasta ahora; que es muy difícil conseguir llegar a  lo hermoso poniendo un contrapunto entre voz y arpa.

Marta es diplomada en Magisterio Musical por la USC y cursó altos estudios musicales en el Conservatorio de Vigo.  Ahí arranca su vocación como arpista,  porque,  como se suele decir, estuvo apadrinada por Rodrigo Romaní.

A ver si me explico. Yo creo que Marta debe formar parte de mis “únicas” por su demostrada vocación musical

Porque hay que sentir verdadera pasión por el arte para, después de las clases, ensayar con el coro de la universidad y formar parte de su Camerata ad Libitum.

Solo así se llega a cantar con una de las mejores formaciones corales que yo escuché en mi vida, el Orfeón Terra A Nosa, que dirige el gran Miro Moreira.

¿A qué todo esto es un estupendo cóctel que, bien mezclado, debe de resultar insuperable?

     —- Lo que no sabías es que Marta Quintana es también actriz y que colaboró con Julio Iglesias

     —- ¿Cómorrrr?

     —- Sí, porque Marta participó en muchas grabaciones discográficas…

Ahora Marta Quintana se lanza sola. También como compositora y arreglista, además de cómo cantante y arpista. Sus creaciones se basan en nuestra música tradicional pero seguro que tienen ese toque especial de la mujer culta que sabe renovar

De todo esto resulta, además, un espectáculo en el que no falta el baile tradicional…

Supongo que este verano tropezarás con ella en cualquier concierto de los muchos que ofrecerá por la piel verde del país. ¡Merecerá la pena!

(Mientras escribía esto sonaba en mi estudio el “Alalá das Mariñas” de “Sete Saias”; por eso recordé a mi vecina, pero también amiga, Yoko Hanna… Ella solía tocarme al arpa la “Rianxeira” cuando ganaba el Celta…)

Mi perspectiva musical, no lo niego, es también de mar…

MARTA QUINTANA, MI ARPISTA DE CABECERA

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